5 nov 2021
3 semana atrás, jugábamos a pillarnos con tu toalla mientras te secaba después de tu baño semanal, el q no era de tu agrado, pero siempre fuiste obediente y me preocupé de tenerte, como siempre, la calefacción a temperatura perfecta y el secador listo para que no te me fueras a resfriar. Nos preparábamos para el viaje esperado y con hartas dificultades al sur, te tuve que llevar q vacunar y certificar para subirnos al avión, ya que se venía el cumpleaños 79 en el cielo de tu Tata y el cumple de tu abuela que nos está esperando allá.
2 semanas atrás iba todo bien, llovía mucho en Temuco por lo que nos quedamos varios días en casa flojeando en cama, acurrucadas, jugando y dándonos besos mientras esquivaba el lengüetazo o el suave apretoncito que no alcanza para mordedura de tu hociquito sin tus 4 dientes de arroz de abajo. Pasamos esos días entre juegos y risas, comidas y tutos abrazadas como usualmente dormimos... pero a fines de esa 2da semana empezaste a mostrar síntomas que pensé había sido por chanchita, pq quizás comiste jamón o algo de lo q ya no comes y la abuela te dio a mis espaldas, pq sabes q te cuido y soy muy estricta al proporcionarte una alimentación sana.
1 semana atrás, dejaste de comer y tomar agua, lo que consumías lo de volvías, luego noté un cototo en el cuellito, 2 idas al 1er veterinario, 1 mini cirugía que fue muy doloroso para ti y para mí de ver y sentir tu dolor... Se supone que ya al día siguiente podrías volver a comer y beber agua como siempre... Ya iban 4 días sin comer... Enferma, empezaste a decaer más y más. Maldito feriado, ninguna clínica abierta, hasta que encontré la única, gracias a tu tía Luz. 4 días luchaste por mejorar, al 2do día la anguustia me comía viva. Fui con tu abuela a llevarte pollito cocido (que no lo recibieron porque estabas con dieta especial para proteger tus riñoncitos) y la polera de mi pijama donde te gusta cobijarte cuando salgo y no te puedo llevar, así esperaba que supieras que no te abandonamos, que no podia estar contigo porque otras personas cuidaban de ti y no pude verte. 3er día por fin me dijeron que podía ir a verte. Cuando te vi, me derrumbé y lloré al verte ahí, con suero, tu patita hinchada y con poco ánimo, pese a que hubo una leve mejoría porque comiste y tomaste agua sin devolver desde que te internaron, te habías parado, te sacaron al patio los enfermeros, pero aún así verte en ese estado fue un golpe muy duro. Respiré y traté de componerme, pero mis lágrimas corrían sin control... Perdóname por no haber podido contenerme.
El día 4 de tu hospitalización, cuando llegué a mi visita diaria te hablé, reconociste mi voz, te tomé en brazos, y pusiste tu pequeña cabecita bajo mi cuello, como siempre lo hacía, sollozaste con dolor y me sonó a un "mamá, me quiero ir, no puedo más"... entonces vi tus ojitos cansados, tu cuerpito aletargado... siempre has luchado por tu vida cuando pasamos sustos de salud, como con tu parto de urgencia hace 10 años atrás... Te cobijé, te saqué de la clínica al pasto para que pudieras caminar, diste 3 pasos y suavemente te echaste a seguir dormitando. Me tiré al pasto allí contigo, te tomé y te puse sobre mi pecho, tal como hacíamos cada vez q salíamos de nuestra casa en Viña a pasear a la playa. Son uno de mis momentos favoritos, escuchar las olas mientras nos echábamos en la arena a tomar sol y tú te subías encima de mi pecho. Sentía tu corazón tan cerquita del mío latiendo fuerte y firme aunque eres una bolita de pelos de 12 a 13 años que pesa 2 kilos 600 gramos. Y así con nuestros corazones cerquita... sentí tu cansancio y lo agotada que estabas de seguir luchando, pero no quería asumir que esta podría ser la última vez que estaríamos así...
Estuvimos un rato tomando sol, pero acá es más frío que nuestra casa, por lo me levanté con cuidado y volvimos a la clínica, a tu incubadora. Te puse con cuidado, te limpié el hociquito con restos de papilla, sequé tu pijama de osito pq te habías echo pipí... Tantas señales que no quise ver... Ya llevaba casi 1 hora en mi visita, por lo que me tuve que ir, para que no me miraran feo cuando volviera mañana a verte. Te di muchos besos, y tú te giraste y dormiste, y no quisiste mirarme, aunque te susurré "te amo bebé, mañana nos vemos, si?". Me fui confundida, caminé a casa, no quería hablar ni estar con nadie... Al día siguiente te iban a repetir los exámenes para revisar que el tratamiento a tus riñoncitos estaba haciendo efecto. Rogué todos éstos días por que no me llamaran excepto entre 13:00 y 15:00 Hrs. que era la llamada del veterinario de turno para dar el informe de las últimas 24 horas, si llaman fuera del horario es para avisar "cualquier cosa importante", dijeron. Entendí a qué se referían. No quería para nada ese tipo de llamada. Pero eso no depende de mí.
Estuvimos un rato tomando sol, pero acá es más frío que nuestra casa, por lo me levanté con cuidado y volvimos a la clínica, a tu incubadora. Te puse con cuidado, te limpié el hociquito con restos de papilla, sequé tu pijama de osito pq te habías echo pipí... Tantas señales que no quise ver... Ya llevaba casi 1 hora en mi visita, por lo que me tuve que ir, para que no me miraran feo cuando volviera mañana a verte. Te di muchos besos, y tú te giraste y dormiste, y no quisiste mirarme, aunque te susurré "te amo bebé, mañana nos vemos, si?". Me fui confundida, caminé a casa, no quería hablar ni estar con nadie... Al día siguiente te iban a repetir los exámenes para revisar que el tratamiento a tus riñoncitos estaba haciendo efecto. Rogué todos éstos días por que no me llamaran excepto entre 13:00 y 15:00 Hrs. que era la llamada del veterinario de turno para dar el informe de las últimas 24 horas, si llaman fuera del horario es para avisar "cualquier cosa importante", dijeron. Entendí a qué se referían. No quería para nada ese tipo de llamada. Pero eso no depende de mí. 5 de noviembre suena mi celular a las 7:30 am... De alguna manera, había despertado antes de abrir los ojos... Con temor y en modo piloto me paré de la cama, agarré el teléfono que estaba lejos cargando veo la pantalla un número no registrado... Reconocí la voz de la veterinaria que te recibió... Mi peor temor me lo estaba confirmando... Tú, mi pequeña corazón de mamá, mi bebé amada habías partido hace media hora con mi papá, tu adorado Tata.
Yo sabía que en algún momento iba a ocurrir, pero nunca imaginé que te iba a traer a tu último viaje juntas, cuando se te veía siempre feliz, sanita para la edad que tenías, moviendo tu colita hermosa, tu caminar a saltitos que mucha gente notaba y se reían pq eres una perrita única, bonita, chiquitita, graciosa. No muerde, no ladra, viajamos unas cuantas veces escondidas en el bus a Santiago, modo "invisible Moira", mi mini anfitriona de airbnb, todas las calificaciones fueron mejoradas por ti, con tu tierna interacción con nuestros huéspedes.
Mi bebé, mi corazón, mi hija que no saliste de mi cuerpo, pero mi alma te dio a luz. Nunca creí el día que te rescaté que ibas a ser un ángel de 4 patitas que nos dio tanto amor, especialmente a tu Tata que te cuidó cuando me fui a Santiago a trabajar para poder un día llevarte conmigo y darte todas las comodidades y atenciones que mereces. Pero no fue rápido como hubiese querido, recién lo pude cumplir apenas hace 1 año 2 meses atrás cuando tomé la decisión de llevarte conmigo para no separarnos más. Reflexioné hace un tiempo atrás, que en realidad no te rescaté, fuiste tú la que nos rescató. Primero a mi papá, con el q tenías un lazo hermoso, él te amaba tanto, bebé. Pasaron muchos años juntos y en el último tiempo, no lo dejaste solo ni a sol ni a sombra. Te regañé un par de veces cuando te traía al living a comer, pero eso no era tu prioridad, corriendo volvías con mi papá para no dejarlo solo en la habitación, pq supiste primero que nadie que no estaba bien y ya su partida iba a ser pronto. "la enfermera Morita" te decía él y yo caí en cuenta después que se fue.
Perder a mi papá había sido lo más horrible, doloroso, el suceso más desgarrador del alma que me había tocado vivir. Pero vino de nuevo, mi patitas flacas, mi negrita vinagre a cumplir con el rol de "enfermera" otra vez. Cuando regresé después de lo de mi papá, creí que te llevaba a casa para cuidarte, pero tú fuiste la que cuidó de mí. Por ti cada día me levanté de la cama, por ti salí a la calle, cuando lo único que quería era hacerme bola en la cama y llorar. No podía, te tenía a ti, había que sacarte a hacer pipí y a recuperar músculos pq cuidando a mi papá bajaste mucho de peso. Te tenía que hacer tu comidita especial, tu pollito con arroz y tu favorito reineta, por lo q tenía que estar activa. Y así nos llegaba la tarde, me pedías (exigías a guaus!) brazos y así veía tele mientras con una mano tomaba mi té y con la otra te tenía abrazada en mi pecho. No sabes cuanto bien me hiciste, me sacaste del fondo del hoyo, me diste tantas alegrías mi bebé! Te decía hasta el cansancio que te amo y que eres mi corazón, ahora que descansas en el patio de la casa donde viviste casi toda tu vida, mil cosas corren por mi cabeza... No sé cómo será vivir con retazos de un corazón que ha sido roto y parchado tantas veces, mi papá se llevó la mitad y tú la otra. No puede existir cielo sin perros, así que disfruta a tu Tata mi corazón, los estaré esperando a que me vengan a buscar cuando me toque a mí partir y te prometo mi vida q nunca más nos vamos a separar.
Te amo hija mía, mi corazón, mi Moirita...






